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Preguntas para Distribuidora Peligrosidad Social

Subimos la entrevista que hace nos mucho nos realizó una investigadora sobre temáticas fanzinistas para la susodicha investigación. Esperamos que os mole. La imagen posterior es de la II Feria del libro y el fanzine de Bogotá, en 2013.

Feria de Bogotá

26 febrero 2014

A. Foy

 

  1. ¿Podéis describir el trabajo de la Distribuidora Peligrosidad Social en la comunidad inmediata, además de su posición en relación con el estado español y los sistemas capitalistas (nacionalmente / mundialmente) ?

La distribuidora en ocasiones ha estado moviéndose por toda la geografía ibérica a nivel físico, es decir, montando el puesto en diversidad de localidades, realmente tiene vocación de superar las limitaciones locales que imponen el que las personas que la llevan vivan en un lugar concreto. No obstante, el material realmente está planteado para el público madrileño, puesto que está mayoritariamente en castellano, con excepciones en catalán y en inglés (éstos últimos orientados hacia personas que están eventualmente por aquí, y con las que se confluye en los sitios donde se monta la distribuidora, en especial en la Plaza de Tirso de Molina. En Madrid, la distri lo que ha hecho es, como dice un colega que también tiene otra distri, “afilar con ideas la punta de nuestra lanza”, la lanza con la que se amenaza al sistema, en este caso poniendo a disposición de la gente textos de temáticas variadas y, a nuestro juicio, mal o pésimamente tratadas en el contexto madrileño. En algunos lugares ya es referencial y la gente llega a coger fanzines que tratan de la temática específica que casi no mueve nadie que le interesa.

   A nivel estatal, lo que he comentado, se ha movido mucho la distri, y este esto y los viajeros interpeninsulares que han llevado fanzines a sus tierras, también a que regalamos los fanzines a bibliotecas autogestionadas (estando, pues, en buena parte de éstas a lo largo y ancho de la península), más las relaciones personales que tenemos con personas que tienen una línea política muy afín a la de la distri, está presente en todo el Estado, y esto influencia también, en menor medida que lo local, en la realización de los textos. A nivel internacional, sobre todo tenemos contactos puntuales, en especial con la costa Oeste de Estados Unidos, con Medellín, México D.F., Buenos Aires y Santiago de Chile, por nuestra amistad con gente de allí, y afinidad política con sus grupos de afinidad. También en Berlín, Utrecht, Marsella y Milán sabemos que han tenido cierta acogida nuestros fanzines. La multitud de traducciones de diversidad de idiomas (inglés, francés, gallego, portugués, catalán, italiano…), causa y a la vez consecuencia de esto, que tenemos, ha motivado en buena parte dichos contactos.

  1. En unas investigaciones sobre fanzines, hay cierto énfasis en la forma física del zine y cómo el material mismo es un factor limitante en la cantidad de una tirada (y una motivación de compartir ejemplares). Hoy en día, claro, muchos fanzines están disponibles por Internet (como en vuestro sitio web) y por eso se cuestiona la idea de que un fanzine esté limitado a una comunidad pequeña. ¿Tenéis unos pensamientos sobre el flujo libre de ideas, versus la creación de una comunidad por un objeto “auténtico” o hecho a mano?

Nos da muchísima pena la informatización de toda idea escrita de la que estamos siendo testigos en las últimas dos décadas. Por tanto, reivindicamos el fanzine como forma escrita e impresa Do It Yourself y todo lo que tiene de punk el fanzine. Algunas distribuidoras en Madrid y otros lugares ya sólo distribuyen con su página web, no tienen presencia en la calle. Eso, creo te quita a una buena parte del público, además de hipotecar para futuro la existencia de lo impreso circulando en la calle. Además, tocar un fanzine calentito recién salido de la imprenta, graparlo, doblarlo, olerlo, leerlo en el Metro o mientras te aburres, es algo que nos llena de tanto placer que queremos que dicho placer llegue a la mayor cantidad de gente posible. El hacer a mano es una de nuestras batallas perdidas, pues, aunque apostemos por el DIY, al fin y al cabo somos hijos de un moribundo siglo XX y hemos crecido en la era informática. No obstante, damos salida a dichos fanzines hechos por otra gente también para fomentar dicha práctica. Lo del blog, lo tenemos también para llegar a ese otro espectro de gente que prefiere funcionar por Internet. Tampoco vamos a estigmatizarlo, simplemente es el medio que nuestra sociedad usa para comunicarse, como fue el telégrafo en su día, con su funcionamiento y ritmos respectivos, y como es el propio lenguaje, no mucho menos perverso que la informática. Y el que estén para descargarlo lo hacemos, yo creo sobre todo que porte somos unos lumpen-proletariat que no tenemos dinero ni para comer, y muchas veces nos da rabia ver un fanzine que queremos leer y no tenemos acceso a él porque te separa de él una cantidad de dinero. Yo los regalo, pero no todo el mundo tiene por qué ser así. Y hay gente a la que le da vergüenza aceptarlos. Esa gente tiene como posibilidad descargárselo.

  1. ¿Tenéis algunas estadísticas sobre vuestros lectores? Es decir, ¿sabéis si la mayoría son lectores habituales o casuales de vuestras publicaciones, si os encuentran en vuestros puestos o online, etcétera?

Casi seguro de que hay mitad de lectores habituales, y mitad de casuales. Hay compas de luchas y de otras cosas que nos vienen a encontrar en nuestros puestos para coger nuestras novedades que han recibido de nuestra lista de distribución, hay otros ocasionales que nos escriben felicitándonos, pidiéndonos estar en dicha lista, pidiéndonos un fanzine concreto que no va bien en el blog… A veces hacemos estudios sociológicos de los múltiples segmentos en que los movimientos sociales madrileños se dividen, y cuáles de ellos nos compran, en qué espacio vendes más de un tema y más de otro, en qué tipo de evento vendes más (charlas, encuentros del libro, jornadas de debates) y en cuáles menos (fiestas empapadas en drogas y ebriedades varias), y dependiendo de en cuál de estos espacios montes tienes un público diferente, más constante y parlante en el primer caso, y más esporádico en el segundo.

  1. Varias de vuestras publicaciones tratan de temas históricos y, especialmente en cuanto a temas feministas o queer, teóricos. ¿Cómo veis la relación de la distribuidora y la de fanzines con la educación y la investigación institucionales? Estoy curiosa también sobre la circulación de fanzines por vuestro puesto en la UCM.

No tenemos ninguna relación institucional con nadie, de hecho aborrecemos bastante las instituciones (quien escribe estas líneas abandonó la carrera de Historia a un año de acabarla). No obstante, si alguien quiere utilizar nuestros fanzines o trabajo para interactuar de alguna forma con la institución, ningún problema. Yo ahí no puedo decir nada, yo utilizo libros legales con ISBN localizables en establecimientos institucionales y a veces hasta subvencionados por el Estado para mis investigaciones, sería muy hipócrita por mi parte poner trabas a eso. No obstante, defendemos la autonomía de las luchas queer y feministas de las instituciones, en especial de sus múltiples intentos de fagocitarlas (visibles en los últimos años en Madrid, como puedes comprobar si lees, por ejemplo, el Anarqueer n.º 2)y cuando distribuimos, lo hacemos desde y para la militancia de base, sin contemplar la institución en ningún momento más que en las líneas en que se critica en alguno de nuestros materiales.

El puesto en la UCM es algo muy concreto. La Facultad de Políticas de Somosaguas de la UCM es un caso especial, entras a la facultad y te cuesta darte cuenta de que no estás en una okupa, sino en un edificio del Estado. Desde antes de morir Franco ha sido una facultad en ebullición política, y un porcentaje muy alto de quienes participan en la facultad (desde alumnado y profesorado, hasta personal de limpieza y cafetería) se para a mirar el material e incluso compra, es un hervidero político donde las ideas tienen un calado mucho mayor que en muchos espacios políticos como tal. Actualmente nos hallamos pensando en montar en la Facultad de Historia, donde comienza a haber un cada vez mayor calado ideológico y a parecerse cada vez más a Somosaguas.

  1. ¿Podéis elaborar el sistema y/o la filosofía de pagar la voluntad? Como otro sistema común de vender fanzines es que uno paga lo que costó para producir un ejemplar, ¿habéis pensado en implementar tal sistema, o qué sería vuestra reacción a esto?

En el inicio de los tiempos, es decir, cuando montamos la distribuidora, el precio que cobrábamos era casi el de coste, con la excepción de los autoeditados. Era un rollo: devolver las monedas de cambio, hay quien no tenía dinero y entonces no se llevaba un fanzine o se llevaba menos, había que estar pendientes del puesto… Así que, hale, un día dijimos “a la mierda los precios, veamos qué ocurre”, era algo que ya habíamos experimentado participando en determinados centros sociales okupados, y ha sido una experiencia estupenda: no hay que estar siempre pendiente del  puesto (bueno, se puede intentar evitar que te roben, como una vez nos pasó, el bote del dinero), la gente paga, si quiere, y lo que lleve encima sin presión alguna (de hecho, muchas veces adrede nos vamos de la mesa o miramos a otra parte para que no haya presión alguna de poder mirar qué echa nadie)… Quien puede, da dinero generosamente, y con el dinero que sacamos podemos financiar proyectos políticos e imprimir material gratuito para regalar por ahí. También es, como bien dices, una filosofía: lo que tú das al mundo, el mundo te lo devuelve. Es decir, si colaboras económicamente y de forma desinteresada con un proyecto, otras personas van a hacer lo mismo con el tuyo. Y también lo hacemos para que la gente conquiste (porque se ve algo obligada a ello) una parcela de su autonomía: la de tener que ponerle precio a algo. Me impactó en la Universidad que una profesora, tras hacer el examen, nos dijera que nos pusiéramos la nota el alumnado. En estas cosas valoras el interés, la humildad, la cara dura, la actitud… de la gente, valorando la situación ellos mismos y actuando en consecuencia, que si les pones un precio y lo acatan. Esto también puede tener un doble filo, el ser auto-gestor de tu propia opresión, ya sea poniéndote la citada nota o pensando el dinero que vas a gastar, esto no son más que roles de perpetuación del sistema, pero si se vive inmerso en el mismo, son males con los que poca alternativa hay para no tragar con ellos.

También decir que en el Estado español es una práctica muy extendida: centros sociales, colectivos, parcelas de locales alquilados, hasta un restaurante anarcovegano en Valencia funcionan de esta forma, y funciona… hasta, todo cabe decirlo, te llega al espacio gente borracha que se pretende aprovechar de esto. Para evitarlo hay que esforzarse por construir espacios donde tales prácticas no ocurran porque no se da la situación, y llevando una distri, la verdad es que se da muy poco o nada.

  1. Mi objeto de estudio en los fanzines es efectivamente el cuerpo queer. Me fascina la mezcla de una amplia gama de temas  (género, sexualidad, salud, anarquismo) que hacéis. ¿Cuales relaciones entendéis entre estos temas, y además entre el fanzine y lo queer? ¿Me podéis comentar sobre vuestra visión entre el sujeto queer y el capitalismo y/o el anarquismo?

La filosofía de la que partimos para hacer todas estas mezclas es la que decía, me parece que Félix Guattari, la transversalización de las luchas: que cada lucha sea consciente de que tras ella existen otras más que la influencian y delimitan, y de las que, en una medida u otra, hay que hacerse cargo en pos de una revolución verdaderamente auténtica e integral. La salud y el género, tienen mucho que ver: el daño que nos hacemos los disidentes sexuales en los ambientes de fiesta con la cantidad de droga que hay, y las mujeres en general con el negocio farmacéutico de los antidepresivos y compañía. Por no hablar de que si estás mal por malcomer o meterte mierda, no puedes ni luchar por la liberación sexual, ni defenderte ante alguna de las múltiples agresiones que puedes sufrir en tu día a día. El anarquismo es una idea que engloba todo. Es un corpus teórico de liberación total, bajo el cual cabe cualquier cosa que la persona considere liberacionista. No obstante, el anarquismo, con ya casi dos siglos a sus espaldas, lleva tiempo mostrando rasgos ideologizantes, es decir, compartimentos estancos de ideas donde si haces X + Y + X = el anarquista modélico. Y en estas letras normalmente no se incluyen luchas de igual importancia o más que el obrerismo o la lucha contra las instituciones. El feminismo es sin duda una de las no incluidas. Anarquizando lo queer y “queerizando” el anarquismo, pensamos, puede llegarse hasta un paradigma político de liberación beneficioso. Con esto quiere decir concretamente: que los anarquistas sean conscientes de que existe esta lucha y han de integrarla en su discurso si quieren de verdad derribar la autoridad, y la gente “queer” pueda tener acceso a conocer prácticas de acción directa, de horizontalidad, de apoyo mutuo, que plasmar en la lucha contra el heteropatriarcado, y luchar contra éste sabiendo que existe todo un entramado autoritario que lo refuerza, lo cual implicaría que el Estado fuera derribado, y que tiene que ver la cárcel, el psiquiátrico, el colegio y el matadero con una agresión sexual, una discriminación homófóbica o una legislación transfóbica.

Nosotros nos consideramos anarquistas. Hace poco nos enteramos, y nos hizo mucha gracia, de que en EEUU a veces se usa el término “panarchists”, es decir, anarquistas que son todo: queer, vegan, Straight Edge, pro-ELF… Nosotros nos podríamos definir  como tal, pues lo anarquista muchas veces se nos queda insuficiente al comprobar el nivel de trabajo de algo tan básico como el género que tiene la mayor parte del entramado anarquista concretamente en Madrid, cuando no nos da directamente asco, como cuando vemos las estructuras caducadas y directamente autoritarias de dinosaurios como la CNT, la FAI o la FIJL, quienes a veces parece que viven en 1936 y en los que, por tanto, nuestra diversidad sexual tiene un espacio nulo en su lucha por una hora menos de trabajo en su jornada laboral.

Lo queer tiene una larga tradición en mostrarse al mundo mediante el DIY, al fin y al cabo creo que es un heredero interesante del punk, y el fanzine creo que es una muestra de las prácticas horizontales y autogestionarias que los grupos queer han tenido tradicionalmente. En la distri llevamos ya dos años regalando la traducción que hicimos de Towards to Queerst Insurrection, y no es por dárnoslas de “somos los más queer-guays de Madrid”, porque no, más bien somos bastante poco guays y más tirando a bordes y odiables (por todo lo citado anteriormente), pero mediante este fanzine, combinado con el libre acceso económico e internáutico a nuestros textos, hemos dejado una huella de acercamiento de lo queer al anarquismo en concreto y a diversidad de estratos políticos y sociales en general que perdurará durante bastante tiempo. O eso queremos creer. Bueno, basta de humildades absurdas, son decenas y decenas y decenas las personas que se han interesado por este mundillo del género usando la distri de puente. Igualmente, en Madrid hay una distribuidora feminista que mueve libros sobre todo, y algunos fanzines, y también está haciendo un trabajo estupendo. Warilleras se llama. Esperamos que prosigan su labor unos cuantos años más, y nosotros también, dicho sea de paso.

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